Masculinas
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Como su nombre indica, una disfunción sexual muestra que algo no funciona correctamente, en este caso en el campo de la sexualidad humana.

Esto puede ocurrir en todas o en algunas de las fases importantes  del acto sexual:  deseo, excitación y orgasmo.

Por lo tanto, sufren disfunciones sexuales aquellas personas que  tienen una respuesta sexual incompleta o inadecuada y por tanto no pueden practicar el acto sexual normalmente, según los parámetros descriptos y aceptados por la Sexología Clínica al referirse sobre la funcion sexual normal.

Este mal funcionamiento generalmente no responde a una deficiencia orgánica de los órganos, sino al funcionamiento deficitario de la fisiología sexual de esos genitales. Por lo tanto, son problemas con solución en la gran mayoría de los casos, que pueden ser resueltos más o menos rápida y fácilmente, con tratamientos o Terapias Sexuales adecuadas, con un profesional sexólogo.

Si bien hay disfunciones sexuales que son especificamente masculinas o femeninas, hoy en día el DSI (Deseo Sexual Inhibido) afecta a ambos sexos por igual.

Son específicamente masculinas la Eyaculación Precoz, la Eyaculación Retardada y la Impotencia Eréctil.

DSI

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DSI (Deseo Sexual Inhibido) o Bajo Deseo Sexual

Si bien ambos términos no son sinónimos, la afección es muy similar. En el primer caso hablamos de una inhibición total del deseo sexual, es decir, hay ausencia total de deseo sexual, y en el segundo se observa una importante disminución del mismo.

Las personas que padecen DSI, directamente no tienen interés en el sexo. Es frecuente que estas personas nieguen al otro y a sí mismas el tener un problema. Así, suelen poner su energía sexual en otras áreas: en el trabajo (a veces son adictos al mismo), en la paternidad, en una militancia política, sindical o religiosa, entre otros. Respecto a su incidencia, se presenta en los consultorios cada vez con mayor frecuencia. De la cantidad de pacientes que padecen disfunciones sexuales, un 40 % de ellos sufren de DSI.

Generalmente, las personas que padecen estas disfunciones disfrutan de las relaciones cuando las tienen, pero tibiamente. Suelen evitar, a veces durante muchos meses el encuentro sexual, sin motivos aparentes para hacerlo.

El individuo hipoactivo se comporta como si sus circuitos sexuales hubieran sido cerrados: en las ocasiones en que se activan, algunos a veces lo hacen mecánicamente, alcanzando el orgasmo, pero con poco placer. Eso es lo que ocurre generalmente en el hombre con déficit del deseo sexual, cuyo signo principal es la baja frecuencia de la actividad sexual.

Se presenta tanto en hombres como en mujeres, y en ambos casos es posible realizar un tratamiento especifico con elevados indices de exito y efectividad.

 

La Eyaculación Precoz es una de las disfunciones sexuales más frecuentes en el hombre. Su etiología es siempre psicológica, conjuntamente con un problema de aprendizaje que luego se sistematiza como acto reflejo.

Una de las causas principales suele ser el haber aprendido con culpa a masturbarse o el haberse iniciado con prostitutas o con una pareja en situación de clandestinidad. Esta forma de iniciar la vida sexual hace que la actividad sexual (sea el coito o la masturbación) se practiquen con mucho apuro para evitar ser descubierto, razón por lo que el individuo no se centra en sus sensaciones placenteras, sino que está pendiente de lo que ocurre alrededor.

El paciente con esta disfunción alcanza el clímax tan rápidamente que la relación sexual es con frecuencia decepcionante para ambas partes. La causa es la carencia de un adecuado control voluntario sobre el reflejo eyaculatorio.

Un hombre normalmente puede regular el orgasmo y hacerlo venir cuando desee, pero el eyaculador precoz tiene un umbral muy alto de excitación y eyacula en forma refleja, en algunos casos críticos, aún antes de penetrar.


Helen Kaplan ha formulado la hipótesis de que el eyaculador precoz no ha aprendido la continencia eyaculatoria porque no es consciente de las sensaciones premonitorias del orgasmo. Debido a la extrema ansiedad que suele acompañar este cuadro, el hombre está más pendiente de la eyaculación o de la respuesta de su pareja, que de su propio placer. Por lo tanto, al no percibir dichas sensaciones, le resulta imposible el control.


La hipótesis de Kaplan y las formulaciones anteriores de M & Johnson han hecho posible que el tratamiento de la eyaculacón precoz sea uno de los más exitosos de las terapias sexuales. La terapia está basada en la detección de esas sensaciones que llevan al reflejo eyaculatorio y al control voluntario de las mismas.

De todas las disfunciones sexuales resulta ser la que mejor pronóstico presenta en relación a resultados y tiempos de tratamiento. Suelen ser en la mayoria de los casos terapias breves y exitosas ya que se basan en una reeducación del reflejo eyaculatorio. La terapia puede ser realizada en forma individual como en pareja, siendo esta última la que más rápidos avances logra en la mayoría de los casos.

 

Se puede definir la eyaculación retardada como una inhibición específica del reflejo eyaculador.El componente erectivo se encuentra intacto, mostrándonos claramente la naturaleza bifásica de la respuesta sexual.

Se la podría comparar con la anorgasmia femenina, donde, aunque la persona reciba la suficiente estimulación y esté deseosa de lograr la relajación orgásmica, es incapaz de lograrlo.

Se presenta en distintos niveles de gravedad. En sus formas más leves, la situación se encuentra ligada a componentes ansiógenos y a veces, en relación con la pareja. Es habitual que haya hombres que no pueden eyacular con una pareja y sí pueden hacerlo con otra. En otros casos, la eyaculación puede lograrse manualmente, con la misma compañera, y en otros, el hombre debe retirarse para procurarse él mismo el orgasmo.

En los casos más graves, el hombre nunca ha podido eyacular, ni solo ni acompañado y eso se denomina Anaeyaculación.

Según Masters, algunos pacientes sufren este problema por causas orgánicas que impiden que el bulbo uretral posterior  se llene normalmente con el líquido seminal durante la fase de emisión. Cita la diabetes, las enfermedades prostáticas y la cicatrización de la uretra posterior por la gonorrea como agentes causales. También puede estar afectada por el uso de ciertas drogas, como el Meleril y las drogas antihipertensivas.

Las causas psicológicas de esta disfunción no son distintas de las que  generan otros problemas sexuales. Pero habitualmente  se presenta en casos donde el temor al embarazo de la compañera es un factor importante de inhibición o la hostilidad hacia ésta imposibilita que el hombre le entregue su semen.

En muchos otros casos,  existen dificultades con la identidad sexual., pudiendo encontrar con una  terapia  profunda, indicios de homosexualidad egodistónica.

También en algunos casos, una experiencia traumática queda asociada con la eyaculación, y la respuesta sintomática es la aparición de la impotencia eyaculatoria.

El tratamiento de esta disfunción no es tan sencillo, ni tan corto como el de la eyaculación precoz;  habitualmente se requiere de una psicoterapia más profunda para encontrar las causas que la generan:  en otros casos, con sencillas maniobras sexológicas se pueden lograr algunos resultados satisfactorios.

 

Esta forma de disfunción sexual masculina de puede dar desde su forma más benigna, a través de algún episodio ocasional o breve (casi siempre secuandaria ), hasta la forma más severa de impotencia irreversible. Se calcula que aproximadamente la mitad de la población masculina sufre alguna vez en su vida de algún episodio de impotencia. Por el contrario, las formas más graves de la misma, son de escasa incidencia entre los hombre.

Las dificultades de la erección se pueden dar en todas las edades. Si bien, habitualmente las causas que la generan pueden ser, de acuerdo a la edad, de mayor incidencia de los factores orgánicos o psíquicos.

En el pasado se creía que todas las causas de origen psíquico eran inconscientes, pero en la actualidad se le da mucha importancia a las causas centradas en la pareja y su funcionamiento. Muchos problemas de la erección son causados por emociones y fácilmente corregibles trabajando con ellas. Así, vemos como la ansiedad de desempeño, el miedo al fracaso,  la anticipación de la impotencia, una excesiva preocupación por otras situaciones, la culpa por no hacer gozar a su mujer y el sentimiento de impotencia en otras áreas son las causas psicológicas más frecuentes que la causan.

Entre las causas orgánicas más frecuentes hay que contar la tensión y la fatiga, la diabetes, un bajo nivel de andrógenos,  el uso de antihipèrtensivos,  una enfermedad debilitadora, el uso y abuso de narcóticos y alcohol, enfermedades vasculares, la enfermedad de Peyronie, la esclerosis múltiple,  o tumores.

La situación clínica de cada paciente debe ser evaluada individualmente para determinar cuál es la causa  y planificar la terapia correspondiente.

En casos de organicidad, la terapéutica puede llevar desde la prescripción de el uso de drogas vasodilatadoras de administración oral (Viagra u  otros) o vasoactivas localizadas inyectables,   el uso de las bombas de vacío,  o el implante de prótesis peneana en casos de irreversibilidad.  Algunos casos muy leves de fuga venosa, se pueden atenuar con el uso de los  modernos anillos peneanos.

Cuando la causa es  psicógena, las terapias sexuales  son el instrumento más adecuado para restablecer la normalidad.

 

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