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Autora: Lic. Elda Bartolucci

Cuando el chico llega a la escuela ya tiene un camino recorrido en su educación sexual. Ha recibido información (correcta o incorrecta) dada por adultos o por otros niños. Si bien la escuela puede no dar información sexual y desentenderse de ella, igualmente participa como agente de educación sexual.

Las escuela incide en la educación sexual de múltiples formas: por ejemplo, por el tipo de actividades prácticas que elija para varones y mujeres; si la escuela es mixta, influye por la manera de regular la separación espontánea que en determinadas edades de produce entre niños y niñas, el tipo de interrelación que proponga, los juegos y deportes que se disponga para cada sexo, etc.

También ejercen influencia las propias actitudes del maestro frente a lo sexual, si bien en menor medida que la ejercida por las actitudes parentales. Los niños las infieren a partir de la modalidad con que el docente se refiere al cuerpo y sus funciones, sus opiniones respecto de la conducta observada en niños y niñas, el tipo de sanciones que emplee, etc.

Tanto la cautela como el temor de la escuela con respecto a los temas sexuales es captado por los niños y muchos de ellos confirman la peligrosidad de lo sexual cuando en las familias respectivas ya han vivido la misma situación.

En síntesis, la escuela solo puede plantearse si brinda información sexual o no lo hace, pero no puede dejar de dar educación sexual.

La oposición que encontró el tema de la educación sexual en la escuela ha ido disminuyendo notablemente, No obstante aún persiste cierta oposición a que la educación sexual se incluya como parte del contenido sistemático escolar. Quienes participan de esta oposición mantienen uno o varios de los siguientes argumentos:

1) Los docentes no están capacitados para dar educación sexual.
2) La educación sexual es de competencia de la familia y no de la escuela.
3) La inclusión de la educación sexual como parte del contenido curricular reforzaría la ideología del sector social del cual proceden los docentes.


Con respecto al primer argumento es necesario señalar nuevamente que el docente, quiera o no, está dando educación sexual. Por otro lado, si se refiere a la falta de capacitación por parte de los docentes, no hay que olvidar que pueden capacitarse. Además, ignorar la educación sexual puede ser la forma de mantener actitudes poco deseables, mientras que el abordaje de la problemática de la sexualidad desde el terreno pedagógico puede iniciar un camino de transformaciones.

El segundo argumento considera que la educación sexual es competencia solamente de la familia. Sin duda, la educación sexual que da la familia como experiencia vital es el núcleo de mayor influencia en la organización de la sexualidad del individuo. Pero los otros agentes educadores también dan educación sexual espontáneamente: los medios de comunicación, las iglesias, los clubes, la escuela, etc.
Si el argumento considera educación sexual como sinónimo de información sexual, significa que es de competencia familiar decidir dar o no información sexual. Sucede que hay familias que tienen como único referente para tomar una posición la experiencia personal de los padres, sin posibilidades de acceder a otras fuentes de información. Aún si quisieran revertir la experiencia personal donde la información estuvo ausente, no encontrarían con facilidad la información a transmitir. La falta de la palabra adecuada puede hacer surgir nuevamente el silencio, aunque el deseo de los padres sea otro.

Por último, el tercer argumento es esgrimido por quienes no están de acuerdo con las normas y valores que sustenta la escuela a través del personal docente. No obstante, aunque la educación sexual sistemática no sea incluida en la escuela, la ideología del maestro se manifiesta a través de la educación sexual no sistemática que el docente efectúa.

Cuando una escuela se dispone a incluir la educación sexual en la enseñanza sistemática significa que será abordada en forma graduada, es decir, conforme a las diversas etapas del desarrollo de los niños; que tenderá hacia el logro de objetivos predeterminados; que seleccionará contenidos y empleará metodologías adecuadas. Es posible que tenga cabida en el curriculum escolar y transcurra dentro del horario previsto para la actividad escolar, o bien que se planifique como actividad extracurricular.

Cualquiera sea la alternativa elegida, los aspectos a tener en cuenta son:

* Ideología que orientará la tarea y fundamentará los objetivos.
* Explicitación de los objetivos.
* Análisis del aprendizaje en los niños. Intereses y motivaciones según la etapa de desarrollo.
* Selección de los contenidos.
* Capacitación de los docentes
* Selección de metodologías, materiales, técnicas de evaluación.
* Planificación de la implementación.
* Programación de la tarea con padres.
* Evaluación y ajustes periódicos.


Los objetivos en educación sexual, pueden clasificarse en dos grandes categorías: los relativos a la información sobre sexualidad y los que orientan la formación de actitudes hacia la sexualidad. La separación no es taxativa, sino que se basa en la dominancia de uno u otro tipo de objetivos que se persigan a través de las actividades propuestas.

Se pueden mencionar los objetivos centrales que orientan la educación sexual sistemática, a los que se les agregan aquellos que expresen aspectos particulares de diversas ideologías. Los ligados a la información son:

a) Adquisición de conocimientos anatómicos y fisiológicos de la sexualidad, conforme a la etapa del desarrollo de los niños.
b) Revisión de los aspectos socioculturales vinculados a la sexualidad en nuestra cultura.
c) Conocimiento de la sexualidad como expresión del amor en la pareja humana.


Estos tres objetivos generales ligados a la información ayudan también al cumplimiento de los objetivos vinculados a la formación de actitudes hacia la sexualidad en la medida que:

1) Permitan incorporar lo sexual a través de lo cognitivo en la elaboración de la propia identidad, como un elemento valorado y respetado.

2) Permitan reconocer al otro sexo con tanto valor y respeto como al propio. A esos dos objetivos que marcan la dirección de la formación de las actitudes se pueden agregar otros que no están tan ligados a la información, sino a la forma de la convivencia diaria de los niños y los adultos en el ámbito escolar:

3) Estimular el respeto mutuo en las vinculaciones interpersonales en lugar del respeto unilateral, ya sea entre pares o entre niños y adultos.

4) Lograr que la actividad escolar sea fuente de gratificaciones para los niños y la laboriosidad del aprendizaje vaya acompañada por el placer de la tarea.

- El concepto de femineidad y masculinidad.

- Diferencia con machismo y hembrismo.

- Importancia del amor en la relación de pareja. Importancia de la familia en el desarrollo de una sexualidad adecuada.

Como actualmente suele verse, una parte importante del alumnado procede de hogares donde los padres están separados, falta el padre o la madre; o son hijos adoptados, y como uno de los puntos principales de la enseñanza que se propone es promover el concepto de familia, es importante hablar de grupo familiar en lugar de familia, por lo menos al principio.

Se puede formar entre todos una familia imaginaria, donde se individualizarán los personajes básicos: padre, madre, hijos y sobre los cuales se hablará. De ésta manera, el chico con dificultades, reconocerá que tiene un grupo familiar al cual pertenece, y al trabajar sobre una familia imaginaria no sólo disminuirá sus niveles de angustia sino que le permitirá ir desarrollando el concepto de familia; esto está en función de que en su vida futura como adulto el infortunio familiar que le tocó vivir no le imposibilite formar una verdadera familia.

Autora: Lic. Elda Bartolucci

La adolescencia corresponde a un período evolutivo donde los cambios constituyen su característica mas importante. Es en esta época donde tiene lugar la lucha por independizarse de los padres y adquirir una adaptación social, vocacional, ideológica y sexual. De todas estas la sexual es la que tiene mayor dramatismo. Si el establecimiento de la identidad del Yo no puede desarrollarse, la asunción del rol sexual que le corresponde aparece difuso y dificultará el futuro desarrollo de la sexualidad.

En la búsqueda de identificación es común que el adolescente se rebele contra el sistema de valores y los consejos de los padres, y trata de buscar otros modelos identificativos fuera del hogar. Se agrupará entonces con otros adolescentes y constituirán "la barra", que ha de asumir el rol que antes desempeñaban los padres.

Spranger y Buhlr opinan que los sentimientos de amor y la necesidad sexual son dos componentes de la sexualidad humana que se desarrollan separadamente durante la adolescencia y que deberán unirse al final de ella para conformar la sexualidad adulta. Pero el deseo sexual del adolescente deberá ser canalizado y la forma más adecuada para que arribe a una sexualidad madura es que la educación que se brinde, ya desde la infancia, no sea condenatoria del sexo. Si a alguien se le enseña desde niño que el sexo es "malo", no podrá considerarlo "bueno" cuando adulto.

Los conocimientos científicos sobre la sexualidad siguen siendo necesarios en esta etapa, pero ceden paso a las necesidades psicoafectivas y sociales. De esta manera los objetivos generales de la educación sexual en el colegio secundario se entrelazan con los de una educación para la vida familiar y social y pueden sintetizarse en los siguientes puntos:

1) Permitir una vía de comunicación entre el adolescente y sus padres y maestros.

2) Orientar al alumno en la comprensión de los cambios que está experimentando en sí mismo y en su relación con los demás.

3) Brindar los elementos necesarios para que gradualmente cada uno pueda comprender y encontrar soluciones a sus propios problemas personales.

4) Desarrollar normas de conducta sexual basadas en la responsabilidad del propio comportamiento para que no lesiona a los demás ni lo afecte a él.

5) Entender que existe diferencia entre amor y enamoramiento, y que el amor presupone una actitud madura que permite la formación de una pareja con mayores posibilidades de felicidad y estabilidad.

6) Desarrollar sentimientos de orgullo familiar donde el amor de pareja y los hijos permitan actuar una paternidad responsable.

7) Comprender que la necesidad de canalizar nuestros deseos sexuales no incluye el perjudicar a otro usándolo como instrumento sexual.

8) Comprender los peligros que conlleva el comportamiento sexual inadecuado en el futuro sexual del individuo.

Detalles de la programación temática

Tercer año (15 años)

- Revisión de los conceptos anteriores
- Las funciones de la madre y el padre en la dinámica familiar
- La responsabilidad parental frente al cuidado de los hijos.
- Importancia que el amor tiene en el cuidado y desarrollo de los hijos.
- Planeamiento familiar
- Iniciación sexual y concepto de sexualidad responsable
- Sexo reproductivo, sexo por amor y sexo recreativo
- El acto sexual como función adulta
- El concepto de anticoncepción
- Sida. Descripción de la enfermedad y métodos de prevención

Cuarto año (16 años)

- Revisión de los conceptos anteriores.
- La elección de pareja y el noviazgo.
- La pareja adolescente
- Adaptación para la vida matrimonial y familiar.
- Diferencias entre atracción sexual, enamoramiento y amor.
- Preparación para la paternidad y la maternidad
- El concepto de paternidad responsable. Embarazo adolescente .
- El aborto
- Hetero y homosexualidad
- Conocimiento, clasificación, indicaciones y técnicas anticonceptivas.
- La promiscuidad y las enfermedades de transmisión sexual (sida).

Quinto año (17 años)

- Revisión de los conceptos anteriores.
- Desviaciones de la conducta sexual.
- Conducta sexual adulta y concepto de disfunciones sexuales
- Enfermedades de transmisión sexual.
- Aborto; consecuencias físicas y psíquicas.
- Las crisis familiares y sus consecuencias para los hijos.
- Estabilidad familiar y salud mental.
- Reforzar la prevención del Sida

Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

Para implementar cualquier recurso didáctico es menester partir de las posibilidades reales tanto en cuanto a espacio físico como a recursos humanos y materiales de la escuela, como así también a las características específicas del medio social al que pertenecen los alumnos.

Para interpretar el material didáctico en la educación sexual tenemos que referirnos a la especificidad del proceso de enseñanza - aprendizaje, en el que la didáctica cumple un papel fundamental al facilitar dicho proceso.

La didáctica en este ámbito se entiende como la estrategia que posibilita el aprender a aprender o el aprendizaje que sólo puede darse en la medida en que confrontan y socializan una actitud, un comportamiento, una información, un valor o un concepto.

Cuando hablamos de educación sexual en la escuela nos referimos a la construcción de un "espacio de reflexión" en el que participe toda la comunidad educativa: padres de familia, maestros alumnos, exalumnos y directivos, y donde las metodologías que se adopten hagan posible explicitar lo que está oculto y participar en la construcción de valores, comportamientos, afectos, actitudes, conceptos o referentes.

Dentro de este marco, identificamos dos aspectos que deben estudiarse:

El científico y el simbólico, que se expresan cada uno a través de un lenguaje propio: El lenguaje científico define, explica y demuestra, por ejemplo cuando hablamos de métodos reguladores de fertilidad, enfermedades de transmisión sexual o anatomía sexual; el lenguaje simbólico es el que representa. Es el caso de la metáfora, el refrán, el mito o el relato, que más que explicar o definir un concepto intentan justificar un valor, una actitud o un comportamiento.

Aquí nos enfrentamos al primer problema cuando hablamos de materiales didácticos para la educación sexual.

El material didáctico se identifica como un producto o instrumento o, en el mejor de los casos, como una guía para facilitar un proceso de aprendizaje.

A veces ese producto se nos presenta terminado, como en las enciclopedias y textos. Otras nos da la posibilidad de terminarlo o complementarlo o se nos muestra a manera de insumo para construir.

En uno u otro caso debemos tener en cuenta la finalidad del material que se va a utilizar y producir, dependiendo del marco referencial dentro del cual se entienda la educación sexual, pero en todos los casos debe propiciar el descubrimiento y la participación, el reflexionar, el entendimiento y permitir también la construcción de los mismos materiales y la expresión de nuevas simbologías y referentes culturales.

El uso de materiales didácticos en la enseñanza ha tenido una progresiva acogida entre los educadores; su divulgación por medio de campañas, la presión del mercado y la expansión de nuevas tecnologías explica su demanda.

En el sector educativo los materiales didácticos han tenido una doble utilización: el aprendizaje del material didáctico y el aprendizaje a través de él.

En la educación sexual el material didáctico y pedagógico debe ser el medio fundamental que recoja y haga presente en la comunidad educativa la expresión de las nuevas estructuras de pensamiento acerca de la sexualidad. Por lo tanto, debe enmarcarse dentro de los parámetros filosóficos, éticos, pedagógicos y metodológicos del proyecto pedagógico de la escuela o colegio. Los maestros y maestras deben entenderlo no como guía o muletilla, sino como un material de apoyo que al utilizar elementos visuales, sonoros y audiovisuales produce en quien los utiliza procesos de creación e innovación susceptibles de usar en talleres, documentales, relatos, audioforos, cineforos, sociodramas y en todos aquellos espacios que la comunidad contemple en su propio proyecto pedagógico y de acuerdo con sus necesidades y realidades socioculturales.

El impreso es un medio vital dentro de la tradición cultural del docente. Dentro de este contexto lo que no está escrito no existe. Se explica así la demanda que por parte de los docentes tienen los textos escolares.

Ahora bien; si tenemos en cuenta que los medios de comunicación, como el disco a través de la radio y el dramatizado a través de la televisión, ejercen gran influencia en la conformación de los referentes que padres, madres, niños y adolescentes tienen sobre el comportamiento sexual, es necesario involucrar al proceso pedagógico los mismos medios, en especial la música y el video, pero de manera intencionada, para cambiar el imaginario colectivo por una propuesta humanista y científica de la sexualidad, que se articule a la propuesta curricular

Las canciones o la música acompañada de mensajes positivos, brinda la posibilidad de transformar el imaginario dando cabida al amor, a la convivencia, a la tolerancia y al respeto a la diferencia, en reemplazo de los conceptos de pérdida afectiva, abandono, desamor, odios y rencores que muestran las letras de boleros y baladas.

Los videos pueden presentar en cuadros argumentales situaciones que dan a la comunidad educativa la posibilidad de analizar los diferentes aspectos que desarrolla la estructura curricular: la responsabilidad como concepto y valor; el cambio como proceso de autoconocimiento; la identidad como reconocimiento; la sexualidad como expresión afectiva y erótica.

La utilización de recursos didácticos en la educación sexual requiere de creatividad por parte del docente.

El material auxiliar puede ser producto de la labor creativa del educador y sus alumnos (hacer recortes, filminas, láminas, textos) Este material auxiliar en cualquier área de la educación es de suma utilidad pero en todos los casos debe ser un instrumento que complemente la labor pedagógica, pero nunca debe sustituir a la palabra del docente.

El método a seleccionar depende fundamentalmente de nuestros objetivos y obviamente varía según el educador; ya que cada uno manejará un recurso u otro con mayor o menor comodidad. Según su estilo personal. En algunos casos se utilizará un recurso audiovisual, en otros casos se recurrirá a la tradicional tiza, pero ningún recurso impedirá que se corte la comunicación educador-alumno. Estos recursos siempre son el soporte de la palabra. El poder de la imagen particularmente en poblaciones infantiles es impresionante ya que puede resumir y ser más concreto que una explicación oral por ser más atrayente.

Para obtener resultados en el conocimiento debemos disponer de material docente tales como: libros, textos, artículos de divulgación, material audiovisual (diapositivas, videos y transparencias), seleccionar lecturas para su posterior análisis, folletos y pequeños libros para distribuir entre los alumnos.

Para obtener resultados en las actitudes señalo mi preferencia por filmes y películas, videos, programas de TV, escenas mudas etc., ; Ya que ofrecen modelos de conducta y permiten debates y discusiones grupales. Además, dinamizan el grupo en pro de conseguir ciertos objetivos permitiendo la toma de conciencia de situaciones en las cuales los alumnos se sientan implicados. Además disponemos de otros recursos tales como las figuras anatómicas, posters, fotos, grabaciones, marionetas, pinturas, etc.

Para obtener resultados sobre los comportamientos, que es el objetivo más difícil, sigue siendo la herramienta más poderosa, la propia actitud del educador ante su propia sexualidad, así como resulta en la familia el modelo sexual que representa cada progenitor con respecto al modelo sexual de género. correspondiente.

 

 

Autora: Lic. Elda Bartolucci

La educación sexual puede realizarse de diversas maneras. Dado que se trata de un proceso tan complejo, a los efectos de poder interpretar sus alcances, Flores Colombino , la ha clasificado en tres distintas modalidades

1.- Educación sexual informal: es el proceso que dura toda la vida, por el cual el ser humano adquiere actitudes, valores, habilidades y conocimientos de la experiencia cotidiana y de las influencias y recursos educativos de su medio ambiente. Ocurre sin ser planificada, por lo tanto no es intencional. Se da en la familia, grupos sociales primarios, clubes, iglesias, y en los medios de comunicación. Sobre este tipo de Educación sexual ya nos hemos explayado enteriormente.

2.- Educación sexual no formal: son a quellas instancias y acciones educativas que están organizadas fuera del sistema educativo formal. La educación sexual no formal trata de servir a diversos grupos estudiantiles y tiene objetivos muy precisos. Va dirigida a personas que han solicitado voluntariamente alguna actividad de educación sexual muy puntualmente, como una clase o serie de clases sobre el tema con un determinado nivel de la enseñanza o un determinado grupo de chicos. Habitualmente se invita a un profesional, el que muchas veces no es idóneo en le tema y que responde a la ideología o religión de la institución que lo invita. Si es en una escuela, siempre es una actividad extracurricular y los programas son limitados, respondiendo a un objetivo específico. Al no depender del estado, no alcanza a toda la población y queda circunscripta a la demanda de los directores que detectan la necesidad y actúan generalmente "apagando incendios"

3.- Educación sexual formal: es el sistema de educación jerarquizado, graduado cronológicamente, que se inicia en el jardín de infantes y culmina en la universidad. Está integrada a la curricula del Ministerio de Educación del país que la implementa, por lo tanto obedece a una política educacional con objetivos bien claros. Como depende del sistema educativo, la ideología que orienta la tarea es concordante con la del sistema gobernante. Normalmente es respetuosa del pluralismo ético de la población, por lo que es valorativamente neutral en los aspectos morales.

Suele estar diseñada por especialistas en educación sexual, lo que garantiza el adecuado manejo de información a suministrar y en la mayoría de los casos es implementada por los docentes a cargo del aula, formados en la temática por profesionales especializados.

Tiene la ventaja por sobre la educación sexual no formal, que al estar instrumentada desde el estado, llega a todos los niveles sociales y no solamente a aquellos que pueden pagar expertos en el tema, como sucede con los colegios privados.

Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

El origen de la educación sexual como tema de reflexión dentro de la pedagogía la impregnó de un contenido fuertemente ligado a la información sexual. Sin duda, la información es uno de los aspectos de la educación sexual, pero ésta no se agota en la información sobre sexualidad, puesto que incluye la formación de actitudes hacia lo sexual.


Dichas actitudes tienen como trasfondo el sistema de valores, ideales, normas, pautas e ideología sobre la sexualidad que tiene la cultura en la que el sujeto vive. Tanto la escuela como la familia, aún cuando no den información sexual, siempre imprimen una dirección a la formación de actitudes que regulan la sexualidad. Dar o no dar información sexual puede quedar sometido a la decisión de los educadores: se ofrece la información o se niega, en cambio, la formación de las actitudes se produce y el adulto no puede evitarlo.


La formación de actitudes es el área que ofrece mayores dificultades para la educación sexual y ha dividido a las corrientes pedagógicas. La educación trata de rescatar los ideales de la sociedad. En las sociedades tradicionales resulta fácil responder a dichos ideales pues son los sostenidos por todos sus miembros desde varias generaciones anteriores a la joven. En estas sociedades si el educador se preguntara por los modelos de varón y mujer que orientarían su accionar educativo, aparecerían dichos modelos claramente definidos, con escasos elementos contradictorios. En cambio, en sociedades como la nuestra, aparecen como respuesta para el educador una multiplicidad de modelos coexistiendo, cada uno encerrando expectativas y requerimientos diferentes, algunos en franco antagonismo con otros.


Esta variedad de modelos surge debido a que se han modificado los roles tradicionales de varón y mujer, y estos nuevos roles no cuentan con la seguridad de un pasado histórico que significa encontrar repetidos, por varias generaciones, los actos mínimos cotidianos de hombres y mujeres y que repetirán, a su vez, los niños. En este sentido se puede afirmar que los modelos nuevos no han sido probados.


Cuando el educador, desde su rol, se pregunta cual de los modelos sociales ( femenino y masculino ) debe elegir como el más adecuado, surge el planteo de que hay que ver si es a él a quien le corresponde elegir alguno en esos términos. Pareciera que este camino lo conduce a un callejón sin salida.


En esta realidad, la educación puede plantearse la necesidad de formar niños y jóvenes que puedan ejercer el rol sexual con cierta plasticidad que les permita efectuar ajustes críticos, según las demandas socioculturales. Al mismo tiempo, ello daría lugar al surgimiento de expectativas respecto al rol sexual ajeno que respondiera a la misma plasticidad.

Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

El vaginismo es una perturbación por la cual los músculos que rodean el tercio exterior de la vagina se contraen de manera involuntaria cuando el hombre intenta la penetración vaginal. Puede afectar a mujeres de cualquier edad y la gravedad del reflejo varia mucho según la persona.


Esta disfunción se debe a un espasmo involuntario de los músculos que rodean la entrada vaginal (específicamente el esfínter vaginal y el levator ani); este espasmo o reflejo se produce siempre que se quiera introducir un objeto en la vagina, razón por la cual se diagnostica fácilmente en la revisación ginecológica.


En los casos extremos, el vaginismo puede ser tan absoluto que la abertura vaginal se cierra por completo impidiendo no sólo la realización del coito, sino la mera inserción de un dedo.


Sigue luego un vaginismo no tan grave, pero que aún así comporta considerables molestias, ya que toda tentativa para realizar el coito, aunque se haga con delicadeza, cariño y sosegadamente; ocasiona dolores en la pelvis.


En sus manifestaciones mas moderadas, el vaginismo no impide a la mujer realizar el coito pero siente molestias durante el acto. No se conoce con exactitud cuál es la frecuencia del vaginismo en la población general, pero se estima que corresponde a menos del 10 por ciento de los trastornos sexuales femeninos.

El vaginismo puede estar asociado a una inhibición. Aunque algunas mujeres que padecen vaginismo se muestran muy temerosas de realizar actos sexuales; cosa que, por lo demás, puede menoscabar su capacidad de respuesta amorosa; la mayoría de ellas tienen poca o ninguna dificultad de alcanzar la necesaria excitación sexual. La lubricación vaginal se produce con normalidad, el juego amoroso puede ser placentero y gratificante y, con frecuencia, el trastorno no afecta al orgasmo (Kolodny, Masters y Jonson, 1979): Las mujeres aquejadas de vaginismo suelen mostrar una libido normal y se encuentran muy inquietas porque no pueden disfrutar del coito.


El vaginismo resulta particularmente molesto cuando se trata de una pareja que quiera tener hijos, y a menudo es esta motivación la que les impulsa a solicitar la ayuda de un profesional.


Por su parte, el compañero de una mujer afectada de vaginismo se muestra sumamente desconcertado acerca de las causas de la disfunción sexual que presenta su pareja. Muchas veces no tiene un conocimiento específico de las contracciones musculares involuntarias que generan la dificultad, y piensa que su forma de hacer el amor le causa dolor físico a ella o que ésta sabotea el coito "poniéndose tensa". Si cree lo primero, puede mostrarse cada vez más pasivo en las coyunturas sexuales. Es posible que surjan dificultades de erección, sobre todo si el hombre se atribuye la culpa de lo que está sucediendo. Si, por el contrario, achaca la culpa a la compañera, puede perder la paciencia al cabo de un tiempo y mostrarse resentido, abiertamente hostil o buscarse parejas.


El historial clínico de la mujer permite sospechar la existencia de esta alteración (si tuvo, por ejemplo, en el empleo de un tampón o de un diafragma), pero el vaginismo sólo puede diagnosticarse con certeza después de una minuciosa exploración de la pelvis.

 

Causas


Las causas del vaginismo proceden de una asociación entre el temor y el dolor; el estímulo nocivo original puede haber sido el dolor físico o alguna situación traumática de origen psicógeno.


Entre las causas de origen físico mencionaremos: himen rígido y resistente a la penetración, endometriosis, enfermedades inflamatorias de la pelvis, atrofia senil de la vagina, relajación de los ligamentos uterinos, estenosis de la vagina, etc. Todas estas causas generan dolor en el intento de penetración, por lo que el reflejo vagínico es una protección ante el mismo. Y posteriormente, este reflejo queda instalado, aunque la causa física haya desaparecido.


Entre las causas de origen psicológico mencionaremos una marcada hostilidad hacia los hombres, situación inconsciente en la mayoría de los casos, por lo que se hace necesaria la psicoterapia para descubrir sus orígenes.


Otros factores encontrados como causales del vaginismo son: educación represiva sexual, muchas veces asociada con pautas religiosas muy rígidas o poco permisivas ante la capacidad de placer femenino; sentimientos fuertes de culpa ante el deseo sexual, impotencia del compañero o efectos traumáticos de una violación o otras situaciones comprendidas dentro del abuso sexual


Tratamiento


El enfoque terapéutico nunca debe estar estratificado en un esquema fijo, sino que cada tratamiento tendrá en cuenta la diferente realidad de cada paciente. Sin embargo, ningún caso se resuelve sin que se resuelva la fobia de la paciente.


Se recomienda hacer el tratamiento combinada y simultáneamente: psicoterapia para tratar los aspectos psicológicos y tratamiento de la zona vaginal con técnicas de dilatación gradual de la vagina. En la mayoría de los casos, se incluye a la pareja de la paciente en algunos tramos del mismo, a los efectos de indicar, en el momento apropiado, su inclusión en los ejercicios prescriptos.


Ambos enfoques pueden realizarlo con éxito los médicos sexólogos con formación psicológica o los psicólogos con formación sexológica, ya que está comprobado que los tratamientos que únicamente se ocupan de una de las dos áreas, no dan los resultados esperados

 

Autora: Lic. Elda Bartolucci

El vaginismo es una perturbación por la cual los músculos que rodean el tercio exterior de la vagina se contraen de manera involuntaria cuando el hombre intenta la penetración vaginal. Puede afectar a mujeres de cualquier edad y la gravedad del reflejo varia mucho según la persona.

Esta disfunción se debe a un espasmo involuntario de los músculos que rodean la entrada vaginal( específicamente el esfínter vaginal y el levator ani); este espasmo o reflejo se produce siempre que se quiera introducir un objeto en la vagina, razón por la cual se diagnostica fácilmente en la revisación ginecológica.

En los casos extremos, el vaginismo puede ser tan absoluto que la abertura vaginal se cierra por completo impidiendo no sólo la realización del coito, sino la mera inserción de un dedo.

Sigue luego un vaginismo no tan grave, pero que aún así comporta considerables molestias, ya que toda tentativa para realizar el coito, aunque se haga con delicadeza, cariño y sosegadamente; ocasiona dolores en la pelvis.

En sus manifestaciones mas moderadas, el vaginismo no impide a la mujer realizar el coito pero siente molestias durante el acto. No se conoce con exactitud cuál es la frecuencia del vaginismo en la población general, pero se estima que corresponde a menos del 10 por ciento de los trastornos sexuales femeninos.

El vaginismo puede estar asociado a una inhibición

Aunque algunas mujeres que padecen vaginismo se muestran muy temerosas de realizar actos sexuales; cosa que, por lo demás, puede menoscabar su capacidad de respuesta amorosa; la mayoría de ellas tienen poca o ninguna dificultad de alcanzar la necesaria excitación sexual. La lubricación vaginal se produce con normalidad, el juego amoroso puede ser placentero y gratificante y, con frecuencia, el trastorno no afecta al orgasmo (Kolodny, Masters y Jonson, 1979): Las mujeres aquejadas de vaginismo suelen mostrar una libido normal y se encuentran muy inquietas porque no pueden disfrutar del coito.

El vaginismo resulta particularmente molesto cuando se trata de una pareja que quiera tener hijos, y a menudo es esta motivación la que les impulsa a solicitar la ayuda de un profesional.

Por su parte, el compañero de una mujer afectada de vaginismo se muestra sumamente desconcertado acerca de las causas de la disfunción sexual que presenta su pareja. Muchas veces no tiene un conocimiento específico de las contracciones musculares involuntarias que generan la dificultad, y piensa que su forma de hacer el amor le causa dolor físico a ella o que ésta sabotea el coito "poniéndose tensa". Si cree lo primero, puede mostrarse cada vez más pasivo en las coyunturas sexuales. Es posible que surjan dificultades de erección, sobre todo si el hombre se atribuye la culpa de lo que está sucediendo. Si, por el contrario, achaca la culpa a la compañera, puede perder la paciencia al cabo de un tiempo y mostrarse resentido, abiertamente hostil o buscarse parejas.

El historial clínico de la mujer permite sospechar la existencia de esta alteración (si tuvo, por ejemplo, en el empleo de un tampón o de un diafragma), pero el vaginismo sólo puede diagnosticarse con certeza después de una minuciosa exploración de la pelvis.


Causas

Las causas del vaginismo proceden de una asociación entre el temor y el dolor; el estímulo nocivo original puede haber sido el dolor físico o alguna situación traumática de origen psicógeno.

Entre las causas de origen físico mencionaremos: himen rígido y resistente a la penetración, endometriosis, enfermedades inflamatorias de la pelvis, atrofia senil de la vagina, relajación de los ligamentos uterinos, estenosis de la vagina, etc. Todas estas causas generan dolor en el intento de penetración, por lo que el reflejo vagínico es una protección ante el mismo. Y posteriormente, este reflejo queda instalado, aunque la causa física haya desaparecido.

Entre las causas de origen psicológico mencionaremos una marcada hostilidad hacia los hombres, situación inconsciente en la mayoría de los casos, por lo que se hace necesaria la psicoterapia para descubrir sus orígenes.

Otros factores encontrados como causales del vaginismo son: educación represiva sexual, muchas veces asociada con pautas religiosas muy rígidas o poco permisivas ante la capacidad de placer femenino; sentimientos fuertes de culpa ante el deseo sexual, impotencia del compañero o efectos traumáticos de una violación o otras situaciones comprendidas dentro del abuso sexual


Tratamiento

El enfoque terapéutico nunca debe estar estratificado en un esquema fijo, sino que cada tratamiento tendrá en cuenta la diferente realidad de cada paciente. Sin embargo, ningún caso se resuelve sin que se resuelva la fobia de la paciente.

Se recomienda hacer el tratamiento combinada y simultáneamente: psicoterapia para tratar los aspectos psicológicos y tratamiento de la zona vaginal con técnicas de dilatación gradual de la vagina. En la mayoría de los casos, se incluye a la pareja de la paciente en algunos tramos del mismo, a los efectos de indicar, en el momento apropiado, su inclusión en los ejercicios prescriptos.

Ambos enfoques pueden realizarlo con éxito los médicos sexólogos con formación psicológica o los psicólogos con formación sexológica, ya que está comprobado que los tratamientos que únicamente se ocupan de una de las dos áreas, no dan los resultados esperados

Autora: Lic. Elda Bartolucci

Lo que define a una fobia sexual es el temor persistente e irracional asociado a la necesidad compulsiva de evitar sensaciones o experiencias sexuales, reconociendo la persona este miedo como irracional o excesivo.

Los pacientes fóbicos pueden llegar a evitar por completo el sexo, o restringir esta evitación o miedo a determinadas facetas de la sexualidad: a los genitales, a las secreciones y olores genitales, a penetrar o ser penetrada, al orgasmo, a que sean vistos desnudos, al beso profundo, a la masturbación, al embarazo, al sexo oral genital. Esto da como resultado en algunos pacientes que su aversión al sexo los lleva a mantenerse vírgenes durante toda la vida, aun teniendo una pareja estable.

En los casos en que el síntoma fóbico sexual aparece con claridad -fobia a la penetración, al contacto genital u otros- el diagnóstico es relativamente claro, pero en otros casos diagnósticar se hace más complicado, ya que hay ausencia de síntomas claros, pero lo que persiste es un elevado índice de angustia ante la proximidad de un encuentro sexual, pero sin la presencia de verdaderos síntomas.

Un rasgo típico de quien padece una fobia sexual es su tendencia hacia la huida (de las parejas, de la relación sexual, del hombre o de la mujer, del tratamiento, etc). Aunque también observamos como mecanismo contrafóbico una "huida hacia adelante", donde para vencer la fobia arremete contra su dificultad; es el paciente que viene a la consulta y nos dice: "a partir de hoy cambio mi vida: con el primer muchacho que salga me acuesto", o "esta vez es la definitiva, conocí una mujer en el trabajo y en un mes me caso". Estas expresiones no son más que la manifestación de un deseo que no se puede sostener en la realidad.

La fobia se presenta como una estructura defensiva construida sobre una serie de evitaciones, prohibiciones y precauciones ante determinados objetos o situaciones cuya proximidad despiertan angustia. Recordemos que el paciente se mantiene, a través de las defensas , en un cierto estado de equilibrio y recurre a la consulta cuando ve que los demás se casan y él no, cuando su pareja amenaza con dejarlo o hay ciertas presiones sociales y, por supuesto, por disfunciones sexuales.

Un ejemplo cásico de fobia sexual masculina es el del varón virgen (no adolescente), el que viene a consultar con distintos argumentos: los comentarios que comienza a escuchar : ¿por qué no tenés novia?... ¿por qué no vas con chicas?... ¿no será medio raro?; o porque aparece una mujer que le gusta y no quiere perderla por su fobia (son los célebres casos de los cuales Freud decía que "cuando aman no pueden desear y cuando desean no pueden amar"); por miedo a "caer en la homosexualidad", o dado que se va quedando solo ya que sus amigos se van casando. Es común cuando dicen: "tengo miedo a no tener la erección y fracasar...y ¿si eyaculo antes de penetrar?" Otros varones vírgenes afirman: cuando voy no sé qué hacer ...seguro que voy quedar como un ridículo, se van a dar cuenta que soy un debutante, ¡a esta edad!"

Muchos de estos miedos se presentan como racionalizaciones defensivas, que, cuando los pacientes entienden las causas concluyen: "en el fondo tenía miedo de engancharme".

En el caso de las fobias sexuales femeninas, uno de los síntomas más expresivos de la fobia es el vaginismo ( contracción involuntaria de los músculos vaginales que impiden la penetración) . En estos casos la consulta se da habitualmente luego de muchos intentos de pareja fracasados, cuando la mujer observa que todas sus amigas forman pareja y ella está sola, o después de varios años de matrimonio no consumado, y ante la presión de su pareja o del resto de la familia que comienza a preguntar¿ qué pasa que no vienen los hijos?. En muchos casos no han concurrido nunca a un ginecólogo como expresión del mismo miedo y evitación que les genera su fobia.

Uno de los casos donde se visualiza una fobia compartida por la pareja es en el llamado matrimonio no consumado. Esta disfunción se caracteriza porque la pareja, conviviente o no, luego de un cierto tiempo que ha sido fijado arbitrariamente en seis meses, no ha podido practicar el coito con penetración vaginal. A veces es uno de los dos miembros el que aparenta estar "enfermo", otras veces son ambos. Él puede tener dificultades en la erección o ella padecer vaginismo. Ella puede tener una verdadera fobia a ser penetrada y él ser un eyaculador precoz que eyacula antes de penetrar. O ambos padecer un deseo sexual inhibido. Los trastornos pueden alternarse en el tiempo o ser concomitantes, pero siempre se mantienen de a dos. El miedo los invade: a la maternidad o paternidad, al embarazo, a ser desgarrada o lastimada, a sufrir, a dañar o ser dañado en los genitales (claras fantasías castratorias. No se puede hablar de causas en general ya que cada caso de la pareja es particular, pero hay factores psicológicos o psiquiátricos, familiares, educacionales, religiosos y del vínculo en sí mismo. Pem algunos pocos casos pueden existir factores orgánicos; por ejemplo, en algunas impotencias o en las llamadas dispareunias (coito doloroso). Es importante aclarar que este sistema de interacción de la pareja se mantiene entre ambos y no porque uno de los dos sea el "culpable".

La conformación de una Fobia

Una fobia se contruye en la infancia. Básicamente se estructura sobre el temor a la castración, Sobre una fobia infantil se va estructurando la fobia del adulto, donde las situaciones peligrosas son reavivadas permanentemente en épocas ulteriores y la castración se actualiza bajo diferentes formas. Es común que el que padece una fobia sexual presente al mismo tiempo otros temores: avolar en avión, a las alturas, a exponerse o hablar en público, etc.

El fóbico desea y teme al objeto de su miedo al mismo tiempo, se asoma y huye, desea curarse pero teme que eso mismo ocurra, anhela la penetración o el orgasmo pero siente miedo ante lo que pueda pasarle.

Posibilidades Terapéuticas

Las diferentes personas implican diferentes abordajes terapéuticoa. Este hecho, que es bien conocido en el campo de las psicoterapias de orientación psicoanalítica y en las conductuales, es válido también en el campo de las Terapias Sexuales. Freud ya hablaba del "descubrimiento de que las distintas formas patológicas no pueden ser curadas con la misma técnica" y se planteaba la tarea de adecuarla a nuevas y variables condiciones . El paciente fóbico, dada sus características de ser alguien que "está siempre por irse" , en viaje permanente, nos plantea algunas dificultades particulares que muchas veces no llegan a evidenciarse debido a un aspecto nuclear en el curso del tratamiento: la frecuente deserción

El tratamiento de un paciente con características fóbicas debe ser planteado en etapas. Cada una de ellas presentará distintas dificultades y posibilitará determinadas intervenciones y no otras, en la medida que la capacidad de tolerar la angustia lo vaya permitiendo. Una etapa fundamental de todo tratamiento, sea psicoterapéutico o sexológico, es el de crear una alianza de trabajo. En esta etapa de creación del vínculo terapéutico el fóbico verificará que puede confiar en el terapeuta y probablemente continúe el tratamiento, y en este caso la posibilidad de resolver su problema sexual está muy cercana.

Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

Definiremos apetito sexual como primera fase del instinto sexual o fase apetitiva, en que por estímulos psicofisicos y culturales, el ser humano se excita sexualmente, con aparición de deseo sexual hacia la persona elegida. Según Vitiello y Rodrigues (1997) para que el deseo sexual pueda surgir se requieren varias condiciones : integridad anatomicofisiologica, equilibrio emocional y situaciones con potencial erótico, usualmente descritas como un clima adecuado.

Según Kaplan (1985) el deseo sexual tiene un sustrato fisiológico, fundamentalmente en los circuitos y núcleos cerebrales en la parte mas primitiva del cerebro, el sistema límbico. Para el adecuado funcionamiento de estos circuitos sexuales del cerebro se necesita un nivel adecuado de testosterona y un equilibrio idóneo de los neurotransmisores serotonina, dopamina y de las catecolaminas.

Desde la perspectiva psicológica los factores mas importantes que afectan el deseo sexual son la ansiedad, la depresión, el stress y factores negativos de la relación de pareja .

Algunas personas sienten escasos deseos sexuales porque:

1. No han aprendido a percibir adecuadamente sus propios niveles de excitación sexual fisiológica. La percepción de la excitación, está en ellos disminuida o mal clasificada.

2. No aprendieron a facilitar la excitación en si mismos.

3. Se limitan para definir una situación como sexual.

4. Tienen expectativas muy limitadas en cuanto a su propia capacidad de excitación.

5. No se perciben a sí mismos como muy sexuales.

6. Se inhiben por experiencias de fracaso anteriores

7. Tiene severos conflictos con sus parejas y " las castigan" no deseándolas sexualmente En las relaciones de pareja hay varios factores que pueden producir inhibición del deseo sexual. Entre otros, los condicionamientos negativos, las alteraciones del aspecto físico del cónyuge, las luchas de poder en la pareja, los trastornos de la comunicación, los conflictos y crisis, etc.

Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

Definición

Como su nombre los indica, las disfunciones nos indican que algo funciona mal. En el caso de la sexualidad, se trata de personas que sufren una respuesta sexual inadecuada y no pueden gozar del acto sexual normalmente.

Han sido clasificadas como transtornos psicosomáticos por Helen Kaplan al decir que; "al igual que todos los síntomas psicofisiológicos, se presentan allí donde las defensas psíquicas son incapaces de proteger al individuo contra una "inundación" emocional. El síntoma real es la manifestación de las emociones negativas o dolorosas, que intervienen en los delicados reflejos sexuales".

Clasificación

La primera división que tenemos que hacer, y probablemente la primera pregunta que hace un sexólogo, es ¿Desde cuándo le ocurre esto?. La respuesta a esta pregunta nos permitirá clasificar la disfunción de Primaria o Secundaria.

En el primer caso, la persona inicia su vida sexual junto con la dificultad, y las causas que la han originado no suelen ser conscientes o conocidas por la misma.

En el segundo caso, ha disfrutado de una sexualidad normal, hasta un determinado momento, en que aparece la disfunción. Habitualmente está relacionada con una situación conflictiva; una crisis; (individual o de pareja) una enfermedad o una situación traumática que actúa como inhibidora de la respuesta sexual. Por lo general es más fácil acceder a las causas que la generaron, sobre todo si se acude al profesional apenas aparece la disfunción.

Etiología

Las delicadas y complejas respuestas sexuales del hombre y de la mujer dependen de la integridad de múltiples determinantes. El primer requisito para que se obtenga una respuesta sexual satisfactoria consiste en que los órganos sexuales se hallen en buen estado.

El éxito del acto sexual depende de la integridad física de los órganos sexuales y de los sistemas vasculares, neurológico y endocrino. Pero incluso disfrutando de una salud física satisfactoria, las respuestas sexuales siguen siendo vulnerables a los efectos del stress emocional y están expuestas al fracaso por efecto de un condicionamiento aversivo.

La ansiedad ante la ejecución del acto sexual y las inhibiciones específicas aprendidas de la respuesta sexual suelen ser las causas inmediatas y específicas de las disfunciones sexuales, pero también pueden existir causas más remotas y/o profundas. La neurosis muy asentada, el complejo de Edipo no resuelto, la agresividad marital o complejos de culpa, entre muchas otras causas emocionales pueden conducir a una disfunción sexual.

La división entre causas inmediatas o remotas no es exclusiva de la disfunción sexual; es un principio básico en medicina psicosomática.

En las disfunciones sexuales no podemos hablar de una única causa; si bien alguna puede ser predominante. Habitualmente se combinan varios factores que, en un momento determinado originan la misma. Estos factores pueden ser predominantemente orgánicos o psíquicos.

Entre las causas orgánicas podemos mencionar: malformaciones genitales, enfermedades endocrinas, el abuso de psicofármacos o de alcohol, enfermedades crónicas, lesiones neurológicas, enfermedades del aparato circulatorio, tumores, etc. Aunque las estadísticas del número de pacientes disfuncionales por un factor orgánico, según Helen Kaplan oscilan entre un 3 y un 20 %, es importante descartar en primer lugar esos factores con el diagnóstico correspondiente, antes de comenzar la terapia sexual correspondiente.

Entre los factores psicológicos debemos diferenciar dos clases : los netamente individuales, y los que tienen que ver con la relación de pareja.

Entre los individuales mencionaremos: una deficiente y represiva educación sexual, donde todo lo que tenía que ver con el sexo era considerado como sucio, pecaminoso y/o prohibido; situaciones traumáticas (del manoseo a la violación); ignorancia o mal aprendizaje sexual; miedos de diverso orden; al embarazo, al fracaso, a la intimidad, sentimientos de repugnancia, culpa o vergüenza, conflictos con la identidad femenina, estados depresivos o situaciones de pérdida, crisis individuales importantes (económicas, laborales o evolutivas) stress, etc.

Entre las causas de pareja podemos citar: el rechazo u hostilidad hacia el cónyuge, deficiente estimulación o inexperiencia de éste, dificultades o ausencia de comunicación; situaciones de competencia y lucha por el poder; miedo a la intimidad, pérdida del amor o crisis severas de la pareja.

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