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Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

La pregunta acerca de cuál es la medida apropiada para el sexo, es una inquietud que está presente en casi todas las personas. El cuestionarse si se es normal o no en este aspecto, es una pregunta que en algún momento todas las personas nos la hemos formulado.

Lo que debemos tener en cuenta es que normalmente este interrogante se presenta cuando hay alguna dificultad, disconformismo, o malestar con la vida sexual, ya que es lógico inferir que quien está satisfecho con algo no se cuestiona acerca de ello.

Debemos tener en cuenta que la relación con la propia sexualidad es un aspecto que se construye a partir de las experiencias de vida, la historia personal, la instalación de permisos o prohibiciones paternos y/o sociales ligadas con la vida sexual, además de la ausencia o presencia de situaciones traumáticas libadas con la sexualidad. De tal manera se va construyendo en el individuo un "modelo sexual" que lo hará más o menos proclive a disfrutar o a padecer la vida sexual. Esto se entiende fácilmente, ya que no es lo mismo acceder a lo placentero de la sexualidad para quien ha sido objeto de una educación sexual represiva o que ha sido víctima de algún tipo de violencia sexual, al de aquella persona que ha gozado de una buena predisposición familiar que le facilite el acceso a una sexualidad sin problemas, así como de buenas experiencias sexuales.

Si se entiende este aspecto, que determina la predisposición individual para gozar o sufrir el sexo, vemos que la situación se complejiza cuando se trata de armonizar los respectivos modelos de dos personas al formar una pareja.

Es por ello que a veces, se encuentran dos personas que tienen distintos esquemas sexuales, los que a veces son extremos opuestos. Cuando esto ocurre, se producen normalmente un sinnúmero de acusaciones mutuas, tendientes a probar que el que está equivocado es el otro, ya que cada uno de nosotros considera que su respuesta sexual es "la normal"

Pero cuál es esa frecuencia "normal"?, se preguntará el lector.

En principio, debemos decir que no existe un parámetro rígido de normalidad, pero sí podemos decir que existen rangos de frecuencias mínimas, que van a estar en relación directa con la edad y que han sido establecidas en función de estadísticas mundiales de frecuencias sexuales.

De cuerdo a esas mínimas de sexo, podemos nombrar, que es habitual que una pareja compuesta por dos personas de entre 20 y 30 años, tengan sexo entre dos o tres veces por semana. Estamos hablando de una pareja que no tenga grandes conflictos y que puedan disponer de un escenario habitual para hacer el amor sin problemas; esto lo puntualizo porque en el caso de las parejas no convivientes, esta frecuencia es más irregular, ya que la falta de un espacio de intimidad, a veces disminuirá esta frecuencia, y otras veces, la ocasión hará que aumente.

Para una pareja que ronde entre los 30 y 40 años, esa frecuencia desciende a 1,8 a 2 veces por semana. En este caso, vemos que la urgencia no tan intensa como a los 25, con lo que el sexo se transforma en un espacio para disfrutar.

Cuando se llega a los 50/ 60 , esta cifra sigue descendiendo hasta la relación semanal.

Y a partir de los 60/70, oscila alrededor de 2 a 3 veces por mes, cifra que sigue su descenso a partir de los 70/80 años, donde se tiene sexo alrededor de 1 o 2 veces por mes

Recordemos que en todos los casos estamos hablando de frecuencias mínimas, lo que se llama "el piso del sexo", pero de que ninguna manera indican que quien no esté dentro de estas cifras, necesariamente deben ser considerados "anormales". Esto me interesa puntualizarlo, ya que el mejor parámetro para medir el rendimiento sexual de una persona o una pareja, es el placer obtenido de la relación sexual y no la cantidad de las mismas.

Pero de todas maneras, es importante recordar que el descenso en la frecuencia sexual a medida que se aumenta en edad, está ligado con el envejecimiento general lo que provoca un enlentecimiento de todas las funciones biológicas, pero también tiene su incidencia en este descenso, la modificación del vínculo de la pareja, que transita desde la pasión inicial a una forma de vincularse más tranquila, donde la seguridad, la estabilidad, el afecto y la ternura reemplazan al ímpetu pasional de los priemros tiempos del amor.

Es por ello que no deba extrañarnos, que los parámetros mencionados de sexo sufran grandes variaciones cuando una persona de edad media o madura, inicia una nueva relación con otra persona, por ejemplo después de una ruptura o divorcio: seguramente la media de la vida sexual será más parecida a la de las parejas jóvenes que a las de su edad cronológica.

Uno de los problemas más frecuentes en la consulta es la discrepancia entre las apetencias sexuales de una pareja, donde necesariamente, uno de los dos va a frustrar o presionar al otro para que se amolde a sus necesidades. La solución para este problema requiere de un correcto diagnóstico que responda a ciertos interrogantes, como por ejemplo, si alguno de los dos padece o no de una disfunción sexual, si la pareja está atravesando una crisis encubierta que se expresa en al vida sexual, o cualquier otro motivo de los tantos que pueden llevar a un descenso de las frecuencias habituales para la pareja que consulta.Como casi siempre ocurre, encontrando las causas, encontraremos la solución al problema que los llevó a consultar.

Quisiera finalizar este tema diciendo que cuantas más veces haga el amor una persona en las primeras etapas de su vida, es más probable que de adulto tenga y mantenga una de las frecuencias más altas para su edad cronológica.

Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

La menopausia o climaterio en la mujer, es una etapa que se caracteriza por el cese de la menstruación, causada por la disminución de la secreción de hormonas que la provocan. Esta carencia genera que los ovarios no liberen más óvulos, por lo que la mujer pierde la capacidad de fertilidad. Es totalmente variable la edad en que se produzca esta situación, siendo el promedio los 50 años.

Desde el punto de vista psicológico, esta etapa evolutiva femenina , puede ser atravesada de distintas maneras, casi tantas como mujeres existen. Cada una vivirá la misma, como una condena o una liberación, de acuerdo a la predeterminación sociocultural en la que halle inmersa. Estamos hablando de la historia personal, de la educación recibida y de la relación que cada mujer tenga con su propia sexualidad.

El síndrome del nido vacío

La situación conocida como el "síndrome del nido vacío", podríamos describirla como el cúmulo de sentimientos de abandono y dolor que generan el vacío que producen los hijos, cuando éstos se alejan del hogar. Es una conflictiva que culturalmente afecta más a la mujer que al hombre, ya que la relación con los hijos es más estrecha entre aquéllos y la madre.

Psicológicamente tiene varios aspectos interesantes a considerar. En primer lugar, es una pérdida, y por lo tanto una situación de duelo para elaborar. Realmente se produce un vacío, ya no hay de quien ocuparse de la manera que se lo hacía, puesto que la independencia de los hijos hace que ya no dependan de sus padres o lo hagan de manera diferente. Y muchas mujeres, que han centrado toda su actividad en la función maternal, se sienten inútiles y terminadas; a veces intentan inconscientmente prolongar este estado de dependencia para no vivenciar esta sensación. Son las que nunca creen que sus hijos están lo suficientemente crecidos como para volar del nido.

El otro aspecto a considerar en esta etapa, es la elaboración del duelo por la posibilidad de volver a ser madre. En realidad, es el unico duelo importante en esta etapa. La mujer ya no podrá tener hijos. Lo que sorprende del relato de algunas pacientes en psicoterapia, es que aún las que ya no desean tener hijos, viven esta etapa como una muerte. Distinta es la situación de aquella que no los han tenido o ha tenido menos que los deseados. En éstas ultimas, el duelo es más difícil de elaborar. Pero tanto en una como en otra, el sentimiento suele ser similar.

En aquellas con la maternidad satisfecha, en realidad hay un desplazamiento del sentimiento de muerte, del esquema corporal hacia la maternidad. Lo que ocurre es que temen o no quieren envejecer; la fantasía es que mientras se tenga la posibilidad de engendrar, se es joven. Nuestra cultura no ayuda a elaborar adecuadamente esta fantasía ya que idolatramos la belleza y la juventud , y desvalorizamos la madurez y la vejez. Las arrugas, las canas, la piel ya no tan firme, el cuerpo que se afloja, algunos dolores y molestias que anuncian el envejecimiento, son fenómenos que hay que ocultar y ocultarse a toda costa. El utilizar todos los recursos de la ciencia para retrasar ilusoriamente el paso del tempo ( cirugías estéticas, gimnasia, cosmetología , etc) puede transformarse en una verdadera obsesión y encubrir el conflicto latente. Pero es importante destacar la importancia de todos estos recursos para mejorar la calidad de vida, especialmente lo que tiene que ver con la actividad física.

Algunas mujeres entran en fuertes situaciones de competencia con sus propias hijas, ya que habitualmente, éstas se encuentran atravesando una etapa floreciente juvenil o adolescente. En estos casos, el mecanismo inconsciente es el de mantenerlas aniñadas, ya que la fantasía es "si ella no crece, yo no envejezco".

También hay casos en los que después de un divorcio, la nueva pareja elegida es una persona más joven, que la hace sentir valorizada y que puede responder a mayores demandas en lo afectivo- sexual.

La mayoría de los autores coinciden en asegurar que las mujeres con intereses limitados verán derrumbarse el campo de sus actividades, por todo lo expuesto. Algunas tendrán conductas de hipocondría ( inventar enfermedades como un recurso inconsciente para llamar la atención) o de somatización por el mismo motivo. Las respuestas emocionales ante el síndrome del nido vacío pueden ser: la depresión, la angustia, la irritabilidad , y las alteraciones del sueño.

En cambio, es probable que aquellas con intereses múltiples, vivirán esta etapa de la menopausia casi sin conflictos, y que se sientan aliviadas. Siendo menor el tiempo y la energía que dedican ahora a los hijos, la independencia de éstos las libera de obligaciones y tal vez sientan por primera vez en su vida de casadas, que recuperan ese tiempo y esa energía para dedicarlos a sí misma, a su pareja, y a sus actividades individuales o sociales. Suele ocurrir que, ante esa nueva sensación de libertad, y por tener la sufuciente flexibilidad para adaptarse a los cambios, adquieran nuevos intereses, nuevas amistades, tal vez un nuevo trabajo, una carrera o hobby postergado que le ayudarán para darle un nuevo sentido a su vida.

La Sexualidad en esta etapa

Afortunadamente la creencia de que el amor y la sexualidad son patrimonio exclusivo de la juventud, ya está quedando atrás. Los estudios realizados en Sexología demuestran que no existe un cese de la sexualidad en el climaterio, especialmente en el caso de la mujer. Muy por el contrario, es en esta etapa donde las ventajas son para ella, ya que el hombre puede ver declinar su potencia erectiva por el proceso de envejecimiento que no afecta la capacidad de goce de la mujer, sino todo lo contrario.

Se puede presentar alguna dificultad por la disminución del nivel estrogénico, lo que puede causar sequedad vaginal ( dificultando el coito ). En algunas mujeres se manifiesta una disminución del deseo sexual, por la misma causa. En ambos casos, el tratamiento de terapia hormonal de reemplazo soluciona estas dificultades, como lo demuestra un estudio realizado en la Universidad de Guadalajara. En esta experiencia se informa que las mujeres que reciben este tratamiento presentan una mejor vivencia sexual, manifiestan sentir más placer y tener más libido que aquellas que no lo han recibido.

Algunas mujeres menopáusicas manifiestan sentir mayor placer o ver incrementada su líbido a niveles superiores que antes de la misma. En estos casos, suele ocurrir que habiendo desaparecido el miedo a un embarazo, las relaciones sexuales son vividas con mayor libertad. Otro factor que incide en este fenómeno es que a medida que transcurre el tiempo, muchas mujeres manifiestan sentirse más dueñas de su goce porque van perdiendo los prejuicios con los que han sido educadas.

La partida de los hijos en otros casos tiene un efecto afrodisíaco, ya que los lazos de la pareja se consolidan al sentirse más dueños de su tiempo y del espacio físico.En estas situaciones, es habitual que se incrementen los reecuentros en mayor cantidad de salidas o viajes de placer.

No es extraño tampoco que algunas mujeres en esta época tengan por primera vez un amante, como una manera de probarse a sí mismas que continúan siendo atractivas y deseables. También hay casos en los que después de un divorcio, la nueva pareja elegida es una persona más joven, que la hace sentir valorizada y que puede responder a las mayores demandas en lo afectivo- sexual.

Para finalizar, me parece importante comunicar una experiencia constante observada en el tratamiento de mujeres en psicoterapia, refrendada por nuchos colegas: todas las mujeres que han tenido conflictos con la sexualidad en etapas anteriores, o con sus vínculos psicoafectivos, serán las que presenten todos o algunos de los síntomas mencionados . En estos casos, además de la Terapia Hormonal de Reemplazo, que restablece los niveles deficitados de estrógeno, se aconseja el apoyo psicológico capaz de reestablecer también un equilibrio saludable.

En cambio aquellas mujeres , que han vivido sin conflictos su sexualidad, con naturalidad , que se sienten plenas, sin traumas ni perturbaciones, atraviesan esta etapa del desarrollo con una capacidad de adaptación que les va a permitir seguir disfrutando de la misma, e inclusive entriqueciendo la misma en calidad. ".

La menopausia no tiene por que traer transtornos psíquicos ni físicos de importancia en aquellas mujeres que se encuentran realizadas en sus necesidades personales y psicoafectivas, que sean creativas , que hayan podido lograr su maternidad y que experimenten una gratificación sexual adecuada."

Psicopedagoga

Asesora Pedagógica del IES en el Area Docente vinculada a la Educación a Distancia

 

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