Vaginismo

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Autora: Lic. Elda Bartolucci

 

El vaginismo es una perturbación por la cual los músculos que rodean el tercio exterior de la vagina se contraen de manera involuntaria cuando el hombre intenta la penetración vaginal. Puede afectar a mujeres de cualquier edad y la gravedad del reflejo varia mucho según la persona.


Esta disfunción se debe a un espasmo involuntario de los músculos que rodean la entrada vaginal (específicamente el esfínter vaginal y el levator ani); este espasmo o reflejo se produce siempre que se quiera introducir un objeto en la vagina, razón por la cual se diagnostica fácilmente en la revisación ginecológica.


En los casos extremos, el vaginismo puede ser tan absoluto que la abertura vaginal se cierra por completo impidiendo no sólo la realización del coito, sino la mera inserción de un dedo.


Sigue luego un vaginismo no tan grave, pero que aún así comporta considerables molestias, ya que toda tentativa para realizar el coito, aunque se haga con delicadeza, cariño y sosegadamente; ocasiona dolores en la pelvis.


En sus manifestaciones mas moderadas, el vaginismo no impide a la mujer realizar el coito pero siente molestias durante el acto. No se conoce con exactitud cuál es la frecuencia del vaginismo en la población general, pero se estima que corresponde a menos del 10 por ciento de los trastornos sexuales femeninos.

El vaginismo puede estar asociado a una inhibición. Aunque algunas mujeres que padecen vaginismo se muestran muy temerosas de realizar actos sexuales; cosa que, por lo demás, puede menoscabar su capacidad de respuesta amorosa; la mayoría de ellas tienen poca o ninguna dificultad de alcanzar la necesaria excitación sexual. La lubricación vaginal se produce con normalidad, el juego amoroso puede ser placentero y gratificante y, con frecuencia, el trastorno no afecta al orgasmo (Kolodny, Masters y Jonson, 1979): Las mujeres aquejadas de vaginismo suelen mostrar una libido normal y se encuentran muy inquietas porque no pueden disfrutar del coito.


El vaginismo resulta particularmente molesto cuando se trata de una pareja que quiera tener hijos, y a menudo es esta motivación la que les impulsa a solicitar la ayuda de un profesional.


Por su parte, el compañero de una mujer afectada de vaginismo se muestra sumamente desconcertado acerca de las causas de la disfunción sexual que presenta su pareja. Muchas veces no tiene un conocimiento específico de las contracciones musculares involuntarias que generan la dificultad, y piensa que su forma de hacer el amor le causa dolor físico a ella o que ésta sabotea el coito "poniéndose tensa". Si cree lo primero, puede mostrarse cada vez más pasivo en las coyunturas sexuales. Es posible que surjan dificultades de erección, sobre todo si el hombre se atribuye la culpa de lo que está sucediendo. Si, por el contrario, achaca la culpa a la compañera, puede perder la paciencia al cabo de un tiempo y mostrarse resentido, abiertamente hostil o buscarse parejas.


El historial clínico de la mujer permite sospechar la existencia de esta alteración (si tuvo, por ejemplo, en el empleo de un tampón o de un diafragma), pero el vaginismo sólo puede diagnosticarse con certeza después de una minuciosa exploración de la pelvis.

 

Causas


Las causas del vaginismo proceden de una asociación entre el temor y el dolor; el estímulo nocivo original puede haber sido el dolor físico o alguna situación traumática de origen psicógeno.


Entre las causas de origen físico mencionaremos: himen rígido y resistente a la penetración, endometriosis, enfermedades inflamatorias de la pelvis, atrofia senil de la vagina, relajación de los ligamentos uterinos, estenosis de la vagina, etc. Todas estas causas generan dolor en el intento de penetración, por lo que el reflejo vagínico es una protección ante el mismo. Y posteriormente, este reflejo queda instalado, aunque la causa física haya desaparecido.


Entre las causas de origen psicológico mencionaremos una marcada hostilidad hacia los hombres, situación inconsciente en la mayoría de los casos, por lo que se hace necesaria la psicoterapia para descubrir sus orígenes.


Otros factores encontrados como causales del vaginismo son: educación represiva sexual, muchas veces asociada con pautas religiosas muy rígidas o poco permisivas ante la capacidad de placer femenino; sentimientos fuertes de culpa ante el deseo sexual, impotencia del compañero o efectos traumáticos de una violación o otras situaciones comprendidas dentro del abuso sexual


Tratamiento


El enfoque terapéutico nunca debe estar estratificado en un esquema fijo, sino que cada tratamiento tendrá en cuenta la diferente realidad de cada paciente. Sin embargo, ningún caso se resuelve sin que se resuelva la fobia de la paciente.


Se recomienda hacer el tratamiento combinada y simultáneamente: psicoterapia para tratar los aspectos psicológicos y tratamiento de la zona vaginal con técnicas de dilatación gradual de la vagina. En la mayoría de los casos, se incluye a la pareja de la paciente en algunos tramos del mismo, a los efectos de indicar, en el momento apropiado, su inclusión en los ejercicios prescriptos.


Ambos enfoques pueden realizarlo con éxito los médicos sexólogos con formación psicológica o los psicólogos con formación sexológica, ya que está comprobado que los tratamientos que únicamente se ocupan de una de las dos áreas, no dan los resultados esperados

 

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